lunes, 10 de febrero de 2014

― Así que ¿qué deberíamos hacer con nuestros últimos días?
― Yo sólo quiero pasarme cada posible minuto del resto de mi vida contigo. ― Responde Peeta.
― Ven, entonces. ― Digo, metiéndolo en mi habitación.
Se siente como un lujo, dormir con Peeta de nuevo. No me había dado cuenta hasta ahora de qué necesitada he estado de cercanía humana. De sentirlo a él a mi lado en la oscuridadDesearía no haber malgastado el último par de noches dejándolo fuera. Me hundo en el sueño, envuelta en su calor, y cuando abro los ojos de nuevo, la luz del día entra por las ventanas.
― ¿Sin pesadillas? ― Dice.
― Sin pesadillas. ― Confirmo. ― ¿Tú?
― Ninguna. Había olvidado cómo se siente una noche de sueño de verdad.

No hay comentarios: