Todos tenemos derecho a imaginar y a desear algo, pero al mismo tiempo, tenemos la obligación de intentarlo, de buscarlo, de pelearlo y de arriesgarnos. Si tanto lo queremos, tenemos que correr por ello, sin razones más lógicas que las que da el corazón. Perseguirlo hasta que se harte, atraparlo hasta que se escape. Esa es la clave, mi clave. Así todo estará bien.
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