Día 48 - Una foto tuya hace más de 10 años
Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es cansador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones.
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Las personas grandes aman las cifras. Cuando les hablás de un nuevo amigo, no te interrogan jamás sobre lo esencial. Jamás te dicen: ¿Cómo es el timbre de su voz? ¿Cuáles son los juegos que prefiere? ¿Colecciona mariposas?. En cambio, te preguntan: ¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?. Sólo entonces creen conocerlo. Si le decís a las personas grandes: “He visto una casa hermosa de ladrillos rojos con geranios en las ventanas y palomas en el techo...”, no acertarán a imaginarse la casa. Es necesario decirles: “He visto una casa de cien mil francos”. Entonces exclamarán: ¡Qué hermosa es!
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Los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes.
El principito
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