Despertó sin ganas de seguir, quería dormir todo el día, quería que la oscuridad de su cuarto la llevara a otra realidad. Quería vivir sin la necesidad de soñar, o mejor dicho, soñando cosas posibles. Despertó con ganas de nada. Se quedó en cama recostada, quería ver la televisión con la esperanza de encontrar alguna distracción para la impresionante cantidad de imágenes que daban vuelta en su cabeza, pero nada la confundía, todo seguía igual, nada cambió. Es difícil dar explicaciones a lo que sucedía, pero él igual las entendió. Sólo le dijo que tenía que levantarse y seguir, mientras la abrazaba.
Yo siento que tu compañía es el mejor regalo que me de dio la vida, la fuerza que me empuja a seguir adelante, de todo lo que tengo es lo mas importante.
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