Estaba harta de morder manzanas envenenadas que atragantan mi esperanza. Harta de perder mi zapato de cristal a medianoche y terminar descalza en mi carroza calabaza esperando que alguien venga por mí. Harta de fingir ser alguien que no soy. Harta de pincharme el corazón con viejas ruecas hechizadas y soñar con el beso que me haga despertar de esa pesadilla. Harta de caer sin paracaídas desde alfombras voladoras. Harta de ser una campanita celosa. Harta de acabar siendo la dama vagabunda. Harta de pactos que callan mi voz y me ahogan. Harta de ser una sirena con sueños imposibles. Harta de luchar contra brujas. Harta de besar sapos. Harta de equivocarme con bestias sin bellas, enanos bipolares, jorobados solitarios y lobos hambrientos.
Los príncipes azules destiñen, me he cansado de cuentos. Encontré lo que siempre quise, un príncipe multicolor que me de rock and roll, que me suba al cielo cada noche, que me enseñe la vida y me repare mis malos días.
No quiero un final feliz, quiero que no haya final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario