martes, 11 de enero de 2011

Por eso, vida mía, por el día a día, por enseñarme a ver el cielo más azul, por ser mi compañero y darme tu energía; no cabe en una vida mi gratitud por aguantar mis malos ratos y manías, por conservar secretos en ningún baúl, quiero ser por una vez capaz de ganar y de perder.
Perdona si me ves perder la compostura. En serio, te lo agradezco que hayas sido mío. Si ves que mi canción acaso no resulta, avísame y recojo la melancolía.
Te dejaré una ilusión, envuelta en una promesa de eterna pasión; una esperanza pintada en un mar de cartón; un mundo nuevo que sigue donde un día lo pusiste.
Tú eres ese hombre por quien me siento esa mujer capaz de querer, viviendo cada segundo la primera vez, sabiendo que me quisiste y todo aquello que me diste.

No hay comentarios: